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  • Equipo AKLOE

El valor de la innovación dentro de la economía del dónut

No hay empresa que no hable de innovación.


La innovación suena a algo muy repetido. No hay empresa que no hable de innovación. Incluso las menos innovadoras lo hacen y hasta a veces se auto declaran como “una empresa innovadora”.


Hay casi tantas definiciones de innovación como a personas le preguntemos. Nosotros sostenemos que Innovar es "transformar conocimiento en valor". Es decir, conectar lo que existe para transformarlo y crear algo que no existe, pero agregando muchísimo valor!


Esto puede ser en nuevos productos, nuevos servicios, nuevas formas de operar, nuevas formas de trabajar con mi gente, nuevas formas de motivar, nuevos modelos de negocio. Ojo, es lo contrario a investigar, que sería transformar dinero en conocimiento. En innovación lo que buscamos es generar un valor a un cliente externo o interno, a la sociedad, el medio ambiente, etc. Con el conocimiento disponible. ¿Suena fácil no?


Pero… ¿qué es valor?


Aquello que resuelve un problema, dolor, desafío, necesidad a “alguien” o “alguienes”; en el fondo, a un segmento específico. Y en una economía que tiende hacia el valor compartido, ese valor no es solo económico sino también social o ambiental. Hace algunos años, trabajando con el presidente de un banco importante latinoamericano, un banco con un rol social muy importante, nos dijo “yo puedo y debo apoyar todo proyecto de innovación que tenga alto valor social y económico”. ¿Significaba eso que no era importante el valor medio ambiental? Definitivamente no, pero en la estrategia de la organización, tenían muy incorporado los dos valores, el social y el económico. Social por su rol y económico porque eso le permitía a la organización generar mejores resultados para los stakeholders y, por ende, reinvertir los recursos y cumplir de manera más profunda su visión de estar en cada lugar del país, bancarizar y generar un aporte positivo a la sociedad.


El concepto del valor está en constante evolución.


Hoy vemos gran pérdida de credibilidad en instituciones de todos los tipos. Gobiernos inestables, empresas cuestionadas, iglesias en tela de juicio. Y lo vemos en países de Latinoamérica como Chile, Perú, Bolivia, Brasil, México, pero también lo vemos en Estados Unidos o Francia. ¿Qué estará ocurriendo en este centenario que la consciencia está, afortunadamente, creciendo? En un estudio sobre los centenialls (jóvenes nacidos este siglo) una de sus consignas es: “venimos a arreglar los problemas que dejaron las generaciones anteriores a las nuestras”. Puede sonar osado, imposible, o “demasiado soñador” mas Greta Thumberg ha sido un ejemplo de ello, con su metro cincuenta y 17 años nos ha mostrado un camino diferente. Ella y tantos otros jóvenes. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con los conceptos y, más conflictivo aún, con las formas, pero lo que parece inevitable es que, algo está cambiando.

En ese contexto Kate Raworth, economista británica, ha desarrollado un muy interesante concepto de la economía del dónut y que pretende “guiar una revolución económica mundial”.

En la cara interior, donde está el agujero de la rosquilla, está el límite interior, aquel que garantiza los derechos sociales como comida, educación, agua, vivienda, voz política -haciendo referencia a los objetivos al 2030 de desarrollo de las Organización de Naciones Unidas- ¿Has visto estos objetivos? Reconozco con un poco de vergüenza conocerlos menos de lo que debiera.


Solo ejemplos de los 17 para mostrar lo obvio que algunos son:


1. Fin de la pobreza

2. Hambre cero

4. Educación de calidad

6. Agua limpia y saneamiento

9. Industria, innovación e infraestructura

10. Reducción de las desigualdades

13. Acción por el clima

16. Paz, justicia e instituciones sólidas


Es decir, todo quien esté más allá del límite interior de la dónut está fuera de un mundo justo y por ende, más allá de lo que debiera ocurrir.


Por el otro lado, en el extremo exterior de la dona, están las capacidades del planeta y por ende el límite máximo del modelo. La contaminación ambiental, la acidificación oceánica, la destrucción de ecosistemas en pro de la producción, el cambio climático. Es decir, es el límite hasta el que podemos llegar sin sobrepasar ni dañar, es un “cielo ecológico” o límite ecológico.


Entonces, el espacio sostenible, adecuado y en equilibrio de valor es estar dentro de la dona, es el espacio económico inclusivo y sustentable!


Vemos entonces que el concepto de valor está evolucionando, migrando a un valor económico, social y ambiental más equilibrado. De hecho, las empresas B tienen lógicas en este triple resultado.


Y… ¿cómo uso la innovación para hacerme

cargo del valor compartido?


Aunque parece una pregunta compleja, es más simple de lo que parece. Aún en 2020 vemos empresas “saliendo a innovar” teniendo como único paradigma su rentabilidad económica. Peor aún, su “desafío de innovación” es, por ejemplo en un banco, ¿cómo colocamos más tarjetas de crédito? ¿Les suena a un desafío hacia el cliente? Que se hace cargo de sus necesidades? O que se hace cargo en su génesis de algún problema más allá de las necesidades de la misma organización? Y esto no es en contra de los bancos, para nada, pues otro ejemplo es ¿cómo vendemos más minutos a las PYMES? Entonces, no depende de la industria o de la empresa, aún depende de nuestra cultura y forma de mirar los negocios.


Y la innovación nos ofrece una forma muy particular; simplemente poner al cliente al centro. Claro. Imagínate que el cliente tiene un problema gordo, y tú se lo resuelves, para esta persona el que se lo resuelvas tiene un valor intrínseco. Imagínate entonces que está dispuesto a pagarte un precio P por el valor que le estás ofreciendo, por supuesto con P menor o igual al valor que tiene la solución para ella o él. Imagínate también que ese precio P es mayor que el costo que tiene para ti ofrecerle ese producto o servicio que le soluciona el problema. Bingo!! Es muy simple, se genera un valor neto entre el valor para el cliente y el costo de producirlo, y ese valor neto se reparte entre cliente y empresa.


En otras palabras, le solucionamos al cliente un problema por el que está dispuesto a pagar, nos compra la solución, ella o él está satisfecha o satisfecho por la solución y nosotros felices porque vendimos. Ambos ganamos.


Esa es la magia de la innovación, generar muchísimo valor a tus clientes, el medio ambiente y la sociedad, y generar una rentabilidad económica para tu compañía. Y si eres una fundación, generar utilidades para poder financiarte y tener un impacto aún mayor pues ser una “institución sin fines de lucro” no es lo mismo que ser una “institución con fines de pérdida”.


En resumen, la innovación nos invita y orienta a generar muchísimo valor, dentro de la dónut, valor que podemos compartir con nuestros clientes, la sociedad y el medio ambiente, siendo rentables, respondiendo positivamente a todos los actores, clientes, colaboradores, accionistas, etc.


¿No te parece que este es un gran propósito? ¿Generar muchísimo valor, distribuirlo y quedarte con parte de él?


¿En qué etapa está tu organización de esta discusión? ¿Qué tan en el siglo XXI está?

¿Cómo puedes tu aportar, desde la trinchera en la que estás, para ayudar a que seamos muchos seres humanos más, dentro de la dona?

Alonso de Córdova 5870, of. 1112

Metro Manquehue

Las Condes, Santiago, Chile

Fono: +562 2993 2733

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